Cuando pienso en el recorrido de INDUSER, no puedo evitar mirar hacia atrás y reconocer el papel clave que ha tenido Almería en nuestros primeros pasos. Esta provincia no solo ha sido el lugar donde hemos fabricado nuestras primeras máquinas, sino también el laboratorio natural donde hemos podido experimentar, equivocarnos, corregir y, sobre todo, aprender.
El sector agroalimentario almeriense, con su ritmo, sus exigencias y su diversidad de productos, nos ha ofrecido el mejor escenario para investigar y desarrollar nuestras soluciones. Aquí, cada campaña ha sido un reto, y cada reto se ha convertido en la oportunidad de afinar una máquina, mejorar un proceso o idear una nueva solución que después hemos podido llevar a cualquier parte del mundo.
Almería ha sido, y sigue siendo, mucho más que un mercado local para INDUSER. Es un ecosistema en el que la innovación tecnológica tiene sentido porque responde a necesidades reales. Lo que hemos desarrollado aquí, con agricultores, cooperativas y empresas que confían en nuestras capacidades, nos ha permitido proyectar, competir, evolucionar y liderar en el exigente mundo de la ingeniería y el sector auxiliar. Hemos adaptado nuestra tecnología y nuestra mentalidad flexible poniendo el foco en la calidad del producto y le eficiencia en el envasado multiformato.
Mis socios y yo nos sentimos orgullosos de que este camino también ha abierto oportunidades para las personas. Desde que comenzamos, hemos podido incorporar a profesionales de perfiles técnicos y de ingeniería que han encontrado en INDUSER un espacio donde ejercer su vocación, crecer y especializarse.
La maquinaria que diseñamos no se limita a las líneas y engranajes: requiere talento humano para concebirla, desarrollarla, adaptarla y mantenerla en marcha. Ese vínculo entre tecnología y personas es lo que hace que cada proyecto salga adelante.
Desde 2004, nuestro propósito va más allá de fabricar maquinaria. Se trata de enfrentarnos a los problemas de la industria y de responder a los desafíos de nuestro tiempo: la necesidad de reducir el desperdicio, de optimizar el uso de recursos y de facilitar que las empresas sean más competitivas en un mercado globalizado. Y siempre con la misma convicción: nuestras máquinas no reemplazan a las personas, sino que trabajan junto a ellas.
Hoy, cuando vemos nuestras líneas de envasado instaladas en diferentes puntos del planeta, me resulta imposible no pensar en aquellas primeras pruebas, en aquellas jornadas largas en los invernaderos y almacenes de aquí, en Almería. La experiencia y la confianza ganadas en nuestra tierra han sido el motor que nos impulsa a seguir innovando, siempre con la mirada puesta en el futuro, pero con los pies firmemente apoyados en el lugar que nos vio nacer.
En una tierra que antaño ofrecía pocas oportunidades para la agricultura, la inventiva y el deseo de mejorar nuestras condiciones, han transformado la región en una referencia mundial de lo que el ser humano puede lograr con tecnología: darle la vuelta a sus circunstancias. De eso trata INDUSER, de eso van nuestras soluciones y la forma de pensar de nuestro equipo.